El 28 de junio se celebra internacionalmente el Día del Orgullo LGTBIQ+ en recuerdo de los disturbios que tuvieron lugar en el Stonewall Inn de Nueva York.
En la madrugada del 28 de junio de 1969 se produjo una de tantas redadas policiales de la época. Pero, en esta ocasión, los clientes se negaron a identificarse. Ese gesto marcó el inicio de seis días de enfrentamientos con la policía y del movimiento que hoy reconocemos como el origen de la lucha del colectivo LGTBIQ+ por sus derechos.

Pero esta historia no ocurrió solo en Estados Unidos. En España también existió un lugar que, durante años, representó libertad en plena dictadura. Un lugar que, con el tiempo y el silencio, quedó casi olvidado: el Pasaje Begoña.
El Pasaje Begoña: un Stonewall español en pleno franquismo
Entre 1962 y 1972, en una pequeña calle en forma de L en Torremolinos, se concentraron decenas de bares de música y baile, incluyendo algunos de los primeros locales de ambiente de España. El Pasaje Begoña se convirtió en un refugio. En medio de un contexto de represión, allí se respiraba algo diferente: libertad.


Fue un lugar en el que gays, lesbianas, bisexuales y personas trans encontraron un espacio seguro donde poder ser ellos mismos en una época en la que la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social de la dictadura les perseguía y castigaba hasta con penas de cárcel.
Por eso hoy se le conoce como el “Stonewall español”.
Un epicentro de libertad y cultura
El Pasaje Begoña no solo era un lugar de encuentro para el colectivo, también era un punto clave de la vida cultural y turística de la época. Por sus locales pasaron figuras como John Lennon, Coccinelle, Massiel, La Otxoa o Sara Montiel.
A pesar del nacionalcatolicismo del régimen de Francisco Franco, las autoridades locales mantenían cierta permisividad. El motivo era claro: Torremolinos era uno de los grandes destinos turísticos de la época, y el impacto económico de estos visitantes era demasiado importante como para ignorarlo.

La Gran Redada de 1971
No era la primera vez que la policía intervenía en el Pasaje Begoña. Pero lo ocurrido el 24 de junio de 1971 marcó un antes y un después. La redada, ordenada por Víctor Arroyo, entonces gobernador civil de Málaga, fue especialmente dura.
Alrededor de 300 personas fueron identificadas y 140 fueron detenidas. Muchas de ellas, especialmente extranjeras, fueron deportadas.
Las consecuencias fueron devastadoras. Muchos locales cerraron para siempre y, poco a poco, el Pasaje Begoña desapareció de la vida social… y también de la memoria colectiva.

Recuperar la memoria del Pasaje Begoña
Durante décadas, esta historia permaneció prácticamente olvidada. Hoy la conocemos gracias al trabajo de la Asociación Pasaje Begoña, creada en 2018 con el objetivo de recuperar, preservar y dar visibilidad a este lugar clave en la historia del colectivo LGTBIQ+ en España.
Gracias a su labor, en 2019 el Pasaje Begoña fue declarado lugar de Memoria Histórica por el Parlamento Andaluz y el Congreso de los Diputados.
Pese a esto, todavía queda mucho por hacer para que la cuna de los derechos y libertades del colectivo en España tenga el reconocimiento que realmente merece.
Por qué el Pasaje Begoña sigue siendo importante
Hablar del Pasaje Begoña es hablar de memoria. De un pasado en el que ser uno mismo podía costarte la libertad. De espacios que existieron para resistir. Y de personas que, incluso en contextos hostiles, encontraron formas de vivir con autenticidad.
Desde LGTBodas creemos que es fundamental conocer nuestro pasado. Porque entender de dónde venimos también nos ayuda a valorar lo que tenemos hoy y a no darlo nunca por sentado.






