Cuando os sentáis a planear la ceremonia, es fácil encontraros buscando «protocolo de boda» y toparos con guías pensadas para novio y novia, con roles ya asignados desde hace un siglo (y con un poquito de olor a rancio). ¿Quién entra primero? ¿Quién pone la alianza a quién? ¿Dónde se colocan la madrina y el padrino? Si sois dos novias, dos novios o una pareja que simplemente no encaja en esas casillas, esas guías no os resuelven nada.
El protocolo tradicional no fue escrito pensando en vosotras, así que hoy os ayudamos a construir el vuestro desde cero.

¿Existe un protocolo «oficial» para bodas igualitarias?
No, y aunque no lo parezca, es una buena noticia.
El matrimonio igualitario es legal en España desde 2005, pero el protocolo de bodas como tal lleva siglos construido sobre la pareja heterosexual: quién entrega a quién, quién espera en el altar, quién da el primer paso. Al no existir una tradición equivalente para parejas del mismo sexo, tenéis vía libre para decidir qué gestos os representan y cuáles preferís dejar fuera.
Esto no significa empezar de cero sin ninguna referencia. Significa escoger lo que sí os emociona del protocolo clásico, adaptar lo que tiene sentido para vosotras y descartar sin remordimientos lo que no.
¿Cómo organizamos la entrada si somos dos novias o dos novios?
Aquí es donde más dudas surgen, sobre todo en ceremonias civiles o simbólicas donde no hay una liturgia que marque el orden. Estas son las fórmulas que más suelen repetirse entre las parejas que ya han pasado por esto:
- Entrada conjunta, cogidas de la mano, desde el mismo punto. Es la opción que más elimina la idea de «quién entrega a quién» y sitúa a la pareja como protagonista compartida desde el primer segundo.
- Entrada por separado, cada una acompañada de su figura de apoyo (madre, padre, hermano, amiga), encontrándoos a mitad de pasillo. Mantiene ese momento de «veros llegar» sin renunciar a la simetría.
- Entrada por pasillos separados que confluyen en el altar, muy visual en espacios al aire libre o carpas.
- Orden decidido por edad, por quién lo propuso primero o simplemente a cara o cruz. Muchas parejas resuelven la duda quitándole solemnidad: no hay una jerarquía que respetar, así que cualquier criterio (o ninguno) vale.
¿Quién pone la alianza a quién?
En el protocolo clásico es siempre el novio quien coloca primero el anillo a la novia. Sin esa referencia, la pregunta se resuelve como debería resolverse siempre: lo decidís vosotras.
Algunas parejas lo hacen a la vez, cada una colocando la alianza a la otra en el mismo instante; otras mantienen un orden simbólico (por quién lo pidió, por quién lleva más tiempo esperando ese momento o a quién le hace más ilusión); y hay quien directamente lo echa a suertes para quitarle peso.
Sea cual sea la fórmula, ensayadla una vez: es un gesto pequeño, pero en el momento os pueden temblar las manos.
¿Qué pasa con la madrina, el padrino y los testigos?
Otro punto donde el protocolo tradicional asigna roles por género que a vosotras no tienen por qué aplicaros. Madrina y padrino pueden ser quien vosotras queráis, sin importar su sexo ni el vuestro: una madre, un padre, una hermana, un mejor amigo. Lo habitual es que cada una de las dos elija a su propia figura de acompañamiento, aunque también hay parejas que comparten un único padrino o madrina para ambas.

Si la ceremonia es civil, recordad que en España necesitáis dos testigos mayores de edad (pueden ser las mismas personas que actúan como madrina y padrino, o distintas). No hace falta que tengan ningún vínculo familiar con vosotras.
¿Y las arras, los votos y el resto de la ceremonia?
Las arras son opcionales y, si decidís incluirlas, el orden de entrega sigue la misma lógica que las alianzas: sin un «primero» impuesto, elegido por vosotras.
En cuanto a los votos, cada vez más parejas (también heterosexuales) optan por escribirlos ellas mismas en lugar de recitar la fórmula estándar. Es una de las partes donde más podéis personalizar el enlace sin que nadie os diga que «no se hace así» y uno de los momentos más emocionantes del día de la boda.
Construir vuestro propio protocolo, paso a paso
Esta es nuestra propuesta:
- Haced una lista de los detalles que os gustan del protocolo clásico (entrada acompañada, intercambio de alianzas, primer beso como casadas) y otra de los que no os representan.
- Decidid juntas quién entra con quién, en qué orden y desde dónde, y comunicádselo a quien oficie o dirija la ceremonia con antelación.
- Elegid el orden de las alianzas y arras (si las incluís) de forma que os sintáis representadas las dos por igual.
- Hablad con vuestros proveedores (oficiante, wedding planner, fotógrafo) sobre cómo queréis que se desarrolle cada momento, para que nadie improvise sobre la marcha el día de la boda.
- Ensayad los gestos que os generen dudas, aunque sea una vez en casa: alianzas, entrada, colocación en el altar.
Y si en algún momento os cuesta encontrar quien os entienda a la primera (un oficiante, un fotógrafo, un espacio) no estáis solas en esto. Antes de meteros en más cálculos de presupuesto, aseguraos de rodearos de proveedores que ya conocen estas preguntas y no las conviertan en un problema. En nuestro directorio de proveedores encontraréis profesionales con el Sello Seguro LGTBodas, que no tienen que aprender sobre la marcha a organizar vuestra boda: ya saben cómo hacerlo.
Preguntas frecuentes sobre el protocolo de una boda homosexual
No. Más allá de los requisitos legales (dos testigos mayores de edad, la lectura de los artículos del Código Civil y la firma del acta), el resto de la ceremonia es libre.
Sí, sin ningún problema. La figura de padrino o madrina no está ligada al género en España.
Es vuestra boda, no la suya. Podéis incorporar gestos que os pidan si os apetecen, pero la comodidad de las dos va siempre por delante.
En LGTBodas creemos que no hay una única forma correcta de deciros que sí. Si buscáis proveedores que entiendan esto desde el primer mensaje, empezad por nuestro directorio con Sello Seguro 💗






